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CONFESIONES DE UN ÁRBOL, DE CARLOS GARRIDO CHALÉN (FRAGMENTO)

CONFESIONES DE UN ÁRBOL, DE CARLOS HUGO GARRIDO CHALÉN


Antes de ser un hombre yo he sido un árbol bueno sobre cuyas ramas creció por temporadas la tarde con sus sombras. En aquel entonces tenía mis propios tallos y mis propias raíces y servía de parque a los jilgueros. Y no me molestaba cuando los enamorados encorazonaban mi corteza para cruzar con flechas sus sueños en los míos. Era un árbol firme y nada me importaba más que ver mis frutos venciendo el hambre de los niños; No recogía uvas de los espinos ni higos de los abrojos. Tenía un alma vegetal infinitamente sensitiva. Y eso lo sabían los grillos que orquestaban mis fiestas coloquiales. Era yo árbol para todos. Tronco vegetal callado y majestuoso. Pero sobre mi savia crecieron mis viejas ilusiones y mis iras. Y me elevé al infinito irrigado por el llanto del mismo firmamento, y resistí estoico las ingratitudes del clima y sus tertulias. Era yo un árbol con ganas de ser árbol! Mi idioma era el idioma que hablaban en secreto los geranios Y yo era para ellos como un hermano grande rodeado de eucaliptos y gardenias. No sé si he sido un roble o acaso un guayacán de verdes hojas. Solo sé que me placía servir de sombrilla a las calandrias Hube que conocer entonces muchas cosas. Y a veces sentía ganas de levantar mis raíces y echarme a volar con las gaviotas Y como era silvestre me atraía la magia de los campos y me gustaba compartir mis soledades con la tarde. No me van a creer, pero yo, antes de convertirme en transeúnte -siendo un árbol silente y majestuoso– tenía el corazón de un ser humano. DESCÁRGA AQUÍ ESTA GRAN OBRA LITERARIA DEL SIGLO XXI


CORTESÍA DEL DR. CARLOS HUGO GARRIDO CHALÉN, LA UNIÓN HISPANOMUNDIAL DE ESCRITORES, MIL MENTES POR MÉXICO INTERNACIONAL E INTELIGENCIA EDUCA, PARA LA HUMANIDAD:





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